Más de 20 años en náutica nos enseñaron algo: el tiempo cuesta dinero.
Nacimos para resolver un problema que el sector arrastra desde siempre: los barcos tardan demasiado en venderse, los gastos no paran de correr y al final el propietario malvende. Subastas Náuticas le pone fecha de cierre a la venta.
- Experiencia
- +20 años
- Plazo medio
- 1–8 sem.
- Garantía puja
- 5%
Veinte años viendo el mismo desenlace.
Después de dos décadas dedicados a la compraventa de embarcaciones, hemos visto la misma historia repetirse cientos de veces: un propietario pone su barco a la venta convencido de que vale lo que pide, lo anuncia en los portales tradicionales y comienza la espera.
Pasan los meses. El amarre se sigue pagando. Llega la inspección anual, los seguros, el carenado, los pequeños arreglos. Cada llamada de un comprador termina en una rebaja. Al cabo de un año —o dos— el barco se acaba vendiendo por mucho menos de lo previsto, con todos esos gastos acumulados encima.
Llegamos a una conclusión incómoda: no es el precio inicial lo que arruina la operación, es el tiempo. Y decidimos hacer algo al respecto.
Mientras esperas comprador, tu barco te factura cada mes.
Vender despacio no es vender mejor. Es ir descontando el sueldo del barco a tu bolsillo sin que se note. Cuando sumas todo lo que pagas mientras esperas, la cifra suele asustar.
Amarre
El gasto que no negocia: cada mes en marina o seco, esté el barco vendido o no. En esloras medias, miles de euros al año.
Mantenimiento
Carenado, antifouling, motor, electrónica. Si el barco está parado, los costes no se evitan: se acumulan.
Seguros e inspecciones
Pólizas, ITB cuando toca, certificados. El reloj no se detiene porque tu anuncio lleve seis meses publicado.
La consecuencia que nadie quiere reconocer: cada mes que el barco no se vende, su precio real baja por dentro. Cuando por fin aparece un comprador y negocia, el propietario acepta porque sumar otro semestre de gastos asusta más que ceder en el precio. Así, año tras año, los barcos se acaban malvendiendo por la vía lenta.
Liquidar antes que dilatar.
Subastas Náuticas convierte una venta lenta en una venta con fecha. El propietario deja de soportar gastos indefinidamente y el comprador accede a precios reales de mercado, no inflados por la espera.
Tener el dinero pesa más que tener el barco generándote gastos día a día, hora a hora.
Ponemos fecha de cierre
Eliges duración de subasta (1, 2, 4 u 8 semanas). El comprador sabe cuándo termina; tú sabes cuándo acaban los gastos. La urgencia ordena el proceso.
Filtramos a los compradores
Solo pujan quienes han depositado garantía del 5% por transferencia. Se acaban los curiosos, las llamadas a media tarde y las visitas que no llevan a nada.
Documentamos el estado real
La ficha incluye defectos con foto, equipamiento, ITB y la opción de inspección técnica previa. Comprador y vendedor parten del mismo punto de información.
Acompañamos el cierre
Cuando hay ganador, nuestro equipo valida la operación, gestiona la comisión y pone en contacto a las dos partes para formalizar la entrega. Estamos disponibles si surge cualquier duda durante el cierre.
Una fórmula que gana por las dos puntas.
No vendemos contra el vendedor ni contra el comprador. El modelo funciona porque ambos salen ganando frente al esquema tradicional.
Si vendes
- Pones fecha de fin a la venta. Sabes cuándo dejas de pagar amarre.
- Recibes pujas validadas, no llamadas vacías.
- Puedes aceptar la mejor oferta antes del cierre, no obligado a esperar.
- Comisión transparente, solo si vendes — sin sorpresas.
- El precio que recibes refleja el barco, no el desgaste del tiempo.
Si compras
- Accedes a barcos en proceso real de liquidación, no a anuncios sobrevalorados.
- Conoces el estado real antes de pujar: defectos documentados con foto.
- Puedes solicitar inspección técnica desde la propia ficha.
- Compites en igualdad de condiciones — la mejor oferta gana, no la mejor llamada.
- Cierras directo con el vendedor en cuanto se paga la comisión: sin intermediación opaca.
Detrás de cada subasta hay un equipo náutico.
No somos un portal automático. Cada embarcación que se publica pasa por personas con dos décadas de experiencia en compraventa: revisamos la ficha, validamos las garantías, acompañamos al vendedor durante la subasta y estamos en contacto con el comprador desde la primera puja hasta la entrega.
Si en algún momento surge una duda, una disputa o una situación que requiere mediación, intervenimos. Nuestro objetivo no es solo cerrar la operación: es que las dos partes terminen tranquilas.
Hablar con el equipoRevisión de cada ficha
Antes de publicar, el equipo verifica datos técnicos, documentación y coherencia del estado real declarado. Si algo no encaja, lo hablamos con el vendedor.
Validación de garantías
Cada puja exige garantía del 5% por transferencia. Comprobamos manualmente los ingresos para que en el listado solo aparezcan ofertas reales.
Acompañamiento al cierre
Cuando hay ganador, gestionamos la factura de comisión, ponemos en contacto a las partes y estamos disponibles para resolver cualquier duda del contrato o la entrega.
Devolución de garantías
A los compradores no ganadores les devolvemos la garantía en pocos días laborables. Cero coste, cero fricción.
Principios que no negociamos.
Transparencia primero
Estado real documentado, comisión clara, datos del comprador filtrados con garantía. No hay letra pequeña.
El tiempo manda
Una subasta tiene fin. Te ahorra meses de gastos y de incertidumbre. El plazo es un compromiso, no una expectativa.
Personas, no algoritmos
Detrás de cada operación hay un equipo náutico que revisa, valida y acompaña. Para lo bueno y para cuando algo se tuerce.
Conocimiento del sector
Veinte años en el agua nos permiten valorar embarcaciones, anticipar conflictos y acompañar operaciones complejas cuando hace falta.
Pon fecha de cierre a tu venta.
Llevamos dos décadas viendo barcos malvenderse por la vía lenta. Hoy hay otra forma: la subasta con garantía, plazo cerrado y precio justo.